El tipo de cambio oficial comenzó la semana con una leve caída del 0,1%, ubicándose en $1.395 (-$2 respecto al cierre del viernes). De esta manera, el tipo de cambio se mantiene un 13,4% por debajo de la banda superior de $1.612. En la misma sintonía, los dólares financieros registraron una nueva jornada a la baja: el CCL cerró en la zona de $1.460 (-0,2%), con la brecha con el dólar oficial en la zona del 5,0%. Por otra parte, el dólar MEP finalizó en torno a $1.420 (-0,1%), manteniendo la brecha con el dólar oficial en la zona de 1,5%. El diferencial entre el CCL y el MEP se mantuvo en torno al 3,0%.
En una rueda con un volumen operado cercano a los USD 370 millones, el Banco Central arrancó la semana con compras por USD 70 millones, acumulando USD 2.782 millones en lo que va del año. De esta manera, el BCRA adquirió cerca del 20% del volumen operado en el mercado oficial, manteniéndose, como en jornadas anteriores, muy por encima del target de participación establecido.
Por el lado de las curvas soberanas en pesos, la curva a tasa fija comenzó la semana con un firme desempeño, con rendimientos por debajo del 2,5% TEM a lo largo de toda la curva y un marcado proceso de aplanamiento, luego de varias semanas en las que se mantuvo invertida. La normalización responde, en buena medida, a la liberación de pesos tras la última licitación del Tesoro y a las intervenciones del BCRA que inyectaron liquidez al sistema, disipando las tensiones que venían presionando el tramo corto. En cuanto a la curva CER, continúa demandada y hasta mayo opera con tasas reales negativas. Por su parte, la caución a 1 día volvió a operar en la zona del 20%, con el promedio del día en 21,6% TNA.
Por su parte, los bonos soberanos en dólares operaron levemente positivos respecto al viernes, con una suba promedio del 0,1% en Nueva York. De esta manera, el precio promedio ponderado por outstanding se mantuvo estable en torno a USD 77. En tanto, el riesgo país cerró la jornada a la baja, ubicándose en 567 puntos básicos.
Ayer, en declaraciones a un canal de streaming, el ministro Caputo, reiteró que Argentina recurrirá al mercado de deuda local para financiarse en lugar de salir a los mercados internacionales, minimizando además la posibilidad de avanzar con un canje de los bonos Globales. Señaló que una prioridad será profundizar el desarrollo del mercado de capitales local y sostuvo que un eventual canje de los bonos 2029 y 2030 no habría generado mejoras en el flujo de caja, ya que, si bien podría haber implicado un ahorro cercano a USD 1.500 millones, también habría requerido un mayor esfuerzo fiscal por el incremento en los cupones a pagar. En la misma línea, afirmó que la competitividad debe lograrse a través de la reducción de impuestos y no mediante una devaluación, y anticipó que el gobierno impulsará con mayor intensidad la venta de activos, privatizaciones y renovaciones de concesiones, mencionando como ejemplos a AySA, Transener, Intercargo y Belgrano Cargas.
Por el lado del equity, en el mercado local el S&P Merval inició la semana con una caída del 1,5% en pesos y del 1,3% en dólares, acumulando así su cuarta rueda consecutiva en terreno negativo. De esta manera, el índice medido en dólares se ubica en la zona de USD 1.780. En la misma línea, en Nueva York los ADRs argentinos también registraron una jornada adversa, con mayoría de bajas, entre las que se destacaron Supervielle (-4,2%), BBVA (-2,3%) y Telecom (-2,2%). Edenor (+6,5%), Pampa Energía (+0,9%) y TGS (+0,3%) terminaron el día en terreno positivo, beneficiadas por el impulso en los precios internacionales del petróleo en un contexto de tensión geopolítica en Medio Oriente que elevó los activos del sector energético, tras un incremento de más del 8–10% en los valores del crudo ante los temores de interrupciones en el suministro global.
Tanto los bonos soberanos en dólares como el equity mostraron nula reacción al discurso de Milei en la apertura de sesiones del Congreso, quien aseguró que se vienen meses de profundas reformas estructurales. El mensaje no logró generar un impulso significativo en los activos locales, en un contexto en el que el Merval continúa transitando un 2026 muy flojo y los Globales operan sin una tendencia clara. El mercado parece mantenerse en modo expectante, a la espera de señales más concretas sobre la implementación de las reformas y, especialmente, de una confirmación más contundente del rebote de la actividad económica.
Por el lado corporativo, Supervielle presentó un flojo balance en el cuarto trimestre de 2025, con un ROE anualizado de -7,7% y un resultado anual que cerró en -4,6%. La calidad de la cartera volvió a deteriorarse: la mora avanzó al 5%, desde el 3,9% del tercer trimestre, lo que continúa presionando la rentabilidad, en un contexto donde los depósitos cayeron 6% trimestral. Como dato positivo, el margen financiero neto mejoró gracias a una baja en el costo de fondeo, que pasó de 20% a 17%. Por su parte, Pampa Energía mostró un sólido desempeño en el cuarto trimestre y superó ampliamente las estimaciones del mercado. La compañía informó una ganancia neta de USD 161 millones, 57% por encima del consenso, mientras que el EPS fue de USD 3, frente a los USD 1,05 estimados.
En el plano económico, la recaudación tributaria creció un 20,1% interanual en febrero, lo que implica una caída real del 9,7%, asumiendo una inflación mensual del 2,8% para el mes. De este modo, se trató de la séptima caída consecutiva en términos reales, en un contexto marcado por las modificaciones a los derechos de exportación (eliminación temporal de las retenciones en septiembre y luego la reducción definitiva de las alícuotas) y el estancamiento de la actividad.
En este marco, los derechos de exportación registraron nuevamente un fuerte desplome en febrero, con una contracción del 39,6% en términos reales. Además, como informó CIARA-CEC, la liquidación de divisas del sector oleaginoso y cerealero alcanzó los USD 1.289 millones en el mes, lo que implicó una caída del 30% respecto de enero, explicada en gran parte por los días de paro nacional. A su vez, los impuestos asociados a la actividad siguen mostrando desempeños débiles: el IVA, reflejo del consumo interno, cayó un 14,5%, mientras que los aportes y contribuciones a la seguridad social retrocedieron un 5,0%. En la misma línea, Ganancias exhibió una caída del 1,3% y el impuesto a los débitos y créditos del 7,7%. Por su parte, los aranceles a las importaciones cayeron por segundo mes consecutivo, esta vez un 26,7%, una caída más marcada que en enero, lo que refleja el enfriamiento de la actividad de los últimos meses.