驴En d贸nde reinvertir el pago de los Globales y Bonares?

Informe Especial 8/1/26

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Este viernes 9 de enero, el gobierno argentino pagará alrededor de USD 4.300 millones por el vencimiento de los Globales y Bonares (de los cuales aproximadamente USD 3.700 millones corresponden a acreedores privados). Quienes tengan en cartera GD29, GD30, GD46, AL29 o AL30 percibirán el pago de capital e intereses correspondiente a sus tenencias. En cambio, quienes posean GD35, GD38, GD41, AL35, AE38 o AL41 sólo cobrarán intereses. En la tabla a continuación podrán visualizar cuánto pagará cada título por cada USD 100 de valor nominal (VN). A modo de ejemplo, si un inversor tiene USD 1.000 VN de AL30, cobrará USD 83 en total (USD 80 de amortización y USD 3 de intereses). En este informe, les presentamos algunas alternativas para reinvertir el pago de los Globales y Bonares tanto en la curva soberana como en el segmento subsoberano y corporativo.
          
Oportunidades dentro del universo soberano
Para aquellos inversores cuyo escenario base sea una compresión adicional del riesgo país, impulsada por el nuevo programa de acumulación de reservas y la implementación de las reformas estructurales, resulta conveniente reinvertir en el tramo largo de la curva soberana. En este contexto, sería factible que el riesgo país ceda entre 100 o 200 pbs desde el nivel actual de 575 pbs. A modo de referencia, el mínimo alcanzado en la gestión de Mauricio Macri fue de alrededor de 345 pbs. Para converger hacia ese nivel, el riesgo país debería disminuir un poco más de 200 pbs.
A modo de ejemplo, si el riesgo país comprime entre 100 y 200 pbs, el GD35 rendiría en torno a 8% – 9% TIR, mientras que el GD30 rendiría en la zona de 7,5% - 8,5% TIR. En este marco, el GD35 podría aumentar entre 7% y 13%, mientras que el GD30 subiría apenas entre 3% y 6%. Dicho esto, en el escenario actual de compresión de riesgo en toda la curva, los títulos que tienen un mayor potencial de upside son el AL41, el GD41 y el AL35.
  
Por otra parte, nos sigue pareciendo atractivo rotar de GD29 y GD30 a AL29 y AL30. El spread de legislación sigue elevado en el tramo corto de la curva (alrededor de 210 pbs en los 29s y alrededor de 220 pbs en los 30s). En consecuencia, en el escenario de compresión de riesgo país, los Bonares cortos tendrían un mayor potencial de upside que los Globales cortos. Más allá de esta sugerencia, consideramos que hay alternativas superadoras en el universo subsoberano y corporativo para inversores conservadores que no quieran extender duration en la curva soberana y prefieran diversificar sus portfolios, mejorando la relación riesgo-retorno de sus carteras.
Oportunidades dentro del universo subsoberano
Dentro de la curva de provinciales, hay algunos títulos de emisores con buena calidad crediticia que rinden más o similar que los Globales cortos:
  • El PPM29, que es un bono emitido por la provincia de Mendoza con vencimiento el 19 de marzo de 2029.
  • El CO27 (también conocido como PDCAR29), que es un bono de la provincia de Córdoba con vencimiento el 1 de febrero de 2029.
En concreto, el PPM29, que tiene un modified duration (MD) de 1,5, rinde actualmente alrededor de 9,1% TIR, mientras que el GD29 (MD de 1,6) cotiza con una TIR del 8,3% y el GD30 (MD de 2) rinde en torno a 9,5%. Además, consideramos que el PMM29 tiene potencial de compresión si Mendoza vuelve a acceder al mercado internacional de crédito en los próximos meses, algo que vemos factible tras las exitosas emisiones de Córdoba, CABA y Santa Fe. De esta forma, el título de la provincia andina se convierte en una alternativa atractiva con una lámina mínima baja (USD 1.000 VN) en el segmento subsoberano. Por su parte, el CO27 (MD de 2) rinde alrededor de 10,9% TIR, lo que lo vuelve incluso una opción más atractiva que el PPM29 en cuanto a rendimiento. No obstante, cabe mencionar que este título tiene una lámina mínima más elevada (USD 150.000 VN). 

Adicionalmente, los bonos subsoberanos de estas provincias presentan una current yield (medida de rentabilidad que relaciona el flujo de fondos anual que genera un bono en concepto de intereses con su precio de mercado actual) relativamente más elevada que los Globales y Bonares cortos, que cuentan con cupones anuales muy bajos por ser step-up. A modo de referencia, el PMM29 tiene una current yield de 5,9%, mientras que el GD29 y el GD30 tienen una current yield de 1,2% y 0,9%, respectivamente. Asimismo, cabe destacar que, al igual que el soberano, los créditos subsoberanos también se beneficiarían de una baja adicional del riesgo país. Es decir, la compresión de rendimientos también se trasladaría a la curva provincial, por lo que hay un potencial de upside en esta clase de activos.
Para aquellos inversores que quieran estirar duration, una alternativa atractiva es el CO32 (también conocido como PDCAR32), que es un bono emitido por la provincia de Córdoba con vencimiento el 2 de julio de 2032. Este título, que tiene una MD de 4,2, es comparable con el GD35 (MD de 5,5) y el GD38 (MD de 4,8). El CO32 rinde alrededor de 8,7% TIR, mientras que el GD35 y el GD38 cotizan con una TIR del 10,2% y 10,3%, respectivamente. Si bien la TIR del bono de Córdoba es levemente inferior a los Globales (alrededor de 150 pbs), la current yield del CO27 es bastante superior al oscilar en 9,2% frente a 5,6% del GD35 y 6,5% del GD38. Además, a diferencia del CO27, tiene una lámina mínima más baja (USD 10.000 VN frente a USD 150.000 VN).
Desde el punto de vista de la relación riesgo–retorno, los bonos subsoberanos de Córdoba y Mendoza son una alternativa atractiva frente a los soberanos. En escenarios de stress, el crédito soberano suele ser el primer activo en ser castigado, mientras que los provinciales de mejor calidad tienden a exhibir mayor resiliencia, amortiguando la volatilidad. Si bien estos instrumentos operan actualmente con TIRs similares a las de los bonos soberanos, brindan una menor exposición al riesgo político y crediticio nacional.
Tanto Córdoba como Mendoza exhiben un perfil fiscal históricamente sólido, lo que refuerza su capacidad para afrontar compromisos de deuda incluso en contextos macroeconómicos adversos. Córdoba acumula seis años consecutivos de superávit primario, mientras que Mendoza registra cinco años consecutivos de superávit primario. En perspectiva histórica, durante el período 2005–2024, Córdoba cerró 14 años con superávit primario y solo 6 con déficit, mientras que Mendoza finalizó 13 años con superávit y 7 con déficit. Esto implica que ambas provincias estuvieron en déficit en solo el 30% del período mencionado, una dinámica contundentemente más sólida que la del gobierno nacional, que fue deficitario en casi el 70% del mismo período (14 años). Este comportamiento refleja una disciplina fiscal sostenida en el tiempo, que constituye un ancla relevante para el análisis crediticio de ambas provincias.
Más allá de la solidez fiscal, Córdoba y Mendoza cuentan con una elevada capacidad estructural de generación de recursos propios, un factor clave para evaluar su capacidad de repago de la deuda en dólares. Ambas provincias son exportadoras, lo que les permite obtener ingresos genuinos vinculados al comercio exterior. En el caso de Córdoba, se destaca la fortaleza de su agroindustria, junto con un entramado industrial diversificado, donde sobresale el complejo automotriz y de autopartes. Mendoza, por su parte, combina su perfil exportador en vitivinicultura y agroindustria con una creciente relevancia en el sector energético. En este último caso, hay un importante potencial de expansión a futuro: para los próximos años se espera un boom de inversiones mineras, que podría fortalecer aún más la capacidad de generación de divisas de la provincia andina.
En cuanto al perfil de vencimientos en dólares, tanto Córdoba como Mendoza presentan esquemas de pagos sostenibles y previsibles, sin concentraciones significativas en el corto plazo. Mendoza muestra un cronograma particularmente ordenado, con vencimientos levemente superiores a los USD 100 millones anuales hasta 2029, lo que luce manejable en función de su capacidad fiscal y generación de recursos. Córdoba, por su parte, enfrenta compromisos algo mayores, pero igualmente administrables, con pagos anuales en el rango de USD 300 – USD 400 millones hasta 2030, en línea con el tamaño de su economía y su historial de cumplimiento.
Oportunidades dentro del universo corporativo
Para los perfiles conservadores, también existen opciones atractivas en el segmento corporativo. Al igual que los títulos provinciales, los bonos corporativos ofrecen una relación riesgo-retorno más equilibrada que los soberanos, ya que demostraron una mayor resiliencia que los Globales y Bonares en escenarios adversos. Asimismo, los créditos corporativos se verían beneficiados por una compresión adicional del riesgo país, por lo que hay un potencial de upside por este lado.
Dentro de este universo, en el tramo corto de la curva corporativa, nos parecen atractivos el Tecpetrol 2030 (TTCDO, calificación AAA con perspectiva estable de Fix Ratings), el Telecom 2031 (TLCMO, calificación AA+ con perspectiva positiva) y el YPF 2031 (YMCXO, calificación AAA con perspectiva estable). Estos títulos, que vencen entre noviembre de 2030 y septiembre de 2031, rinden entre 80 y 130 pbs por debajo del GD30, pero cotizan entre 10 y 40 pbs por encima del GD29 (excepto el bono de Tecpetrol). Además de ofrecer una mejor relación riesgo-retorno, poseen current yields superiores a las de los soberanos cortos. El Tecpetrol 2030 tiene una current yield de 7,7%, mientras que el Telecom 2031 y el YPF 2031 poseen un rendimiento corriente de 8,8% y 8,4% cada uno. Estas cifras superan significativamente a las current yields del GD29 (1,2%) y del GD30 (0,9%). Además, los títulos corporativos mencionados tienen una mayor modified duration que los soberanos cortos, lo que los hace más atractivos frente al actual escenario de compresión de tasas (son más sensibles a cambios en la tasa de interés).

En tanto, para aquellos inversores conservadores que quieran estirar duration bajo el escenario de normalización de rendimientos, nos parecen atractivos el Tecpetrol 2033 (TTCAO) y el Telecom 2033 (TLCPO). Estos títulos poseen una mayor MD, por lo que son más sensibles a cambios en la tasa de interés que los anteriormente mencionados. El primero rinde alrededor de 8,2% TIR, mientras que el segundo cotiza con una TIR en torno a 8,6%. Si bien la TIR de ambos instrumentos se ubica por debajo del rendimiento del GD35 (10,2%) y del GD38 (10,3%), la current yield de los bonos corporativos es superior. El rendimiento corriente del Tecpetrol 2033 es de 7,5% y del Telecom 2033 es de 8,8%, ubicándose por encima del 5,6% que ofrece el GD35 y del 6,5% que devenga el GD38. Por lo tanto, ambos títulos son una alternativa atractiva para aquellos inversores que quieran diversificar sus portfolios, invirtiendo en instrumentos menos volátiles que los bonos soberanos en dólares sin sacrificar rendimiento significativamente.