Los activos argentinos cerraron la semana pasada con nuevas caídas, acumulando la segunda semana consecutiva de retrocesos tanto en la renta fija soberana en dólares como en el equity, profundizando así su underperformance frente a sus pares emergentes. Si bien los fundamentos macroeconómicos continúan siendo sólidos, entendemos que el reciente tono bajista de los activos puede estar reflejando, en primer lugar, una actividad económica que continúa mostrando dificultades para ganar tracción y que, en consecuencia, comienza a impactar sobre algunos indicadores de confianza y sobre la imagen del gobierno y del presidente Milei. En este contexto, la menor percepción de mejora en la economía real podría estar alimentando una mayor cautela del mercado, al tiempo que comienza a incorporarse, aunque todavía de manera incipiente, la incertidumbre sobre la continuidad del programa económico después de las elecciones de 2027.
Identificamos, en este sentido, tres factores que podrían estar detrás del reciente deterioro de los activos argentinos. En primer lugar, la recuperación de la actividad continúa siendo heterogénea y todavía no muestra señales claras de un sendero de crecimiento generalizado. Si bien los sectores exportadores muestran un fuerte crecimiento, este impulso no alcanza para compensar la debilidad de sectores más intensivos en empleo, como la industria, la construcción y el comercio. La falta de una recuperación más amplia podría estar limitando la mejora en la percepción de la situación económica y, en consecuencia, deteriorando los indicadores de confianza.
En segundo lugar, el deterioro de algunos indicadores de confianza y de la imagen del gobierno puede entenderse, al menos parcialmente, como consecuencia de la falta de dinamismo que todavía muestra la actividad. Las encuestas recientes muestran una caída en la imagen del gobierno y del presidente Milei, que, si bien permanecen en niveles relativamente aceptables, se encuentran entre los registros más bajos de la gestión. Una dinámica similar se observa en los indicadores de confianza del consumidor y de confianza en el gobierno, variables que históricamente han mostrado cierta correlación con el desempeño electoral de los oficialismos. Así, una actividad que todavía no logra traducirse en una mejora generalizada de los ingresos y del empleo podría estar comenzando a erosionar parte del respaldo observado durante las primeras etapas del programa económico.
Por último, esta dinámica comienza a darle mayor relevancia al riesgo político de mediano plazo. Si bien la oposición continúa fragmentada y no existe todavía un candidato consolidado para disputar la continuidad del gobierno en 2027, distintos referentes del peronismo han profundizado sus críticas al programa económico de Milei. Un eventual cambio de orientación económica y una reversión de las reformas implementadas constituyen, naturalmente, un riesgo que el mercado comienza a monitorear. De todos modos, consideramos que todavía resulta temprano para que este factor tenga un peso determinante en la formación de precios.
En definitiva, creemos que el reciente deterioro de los activos responde principalmente a una combinación de actividad todavía débil, una recuperación que no termina de generalizarse y el consecuente deterioro en algunos indicadores de confianza, mientras que el escenario político comienza a aparecer como un riesgo adicional hacia adelante. Con los fundamentos macroeconómicos en orden, la continuidad del proceso desinflacionario y un mayor dinamismo de la actividad, que permita una recuperación del salario real en los próximos meses, serán los principales determinantes de cara a lo que resta del año.
En la rueda del viernes, el tipo de cambio oficial cayó 0,3% y cerró la semana en $1.487,5 (-$4,5 respecto del jueves). En la semana, el dólar oficial acumuló una caída de $11 y se ubicó un 20,1% por debajo de la banda superior de $1.861. En la misma línea, los dólares financieros también registraron bajas con respecto al jueves: el CCL cerró en la zona de $1.575 (-0,6%), mientras que el MEP finalizó en torno a $1.415 (-0,5%). De esta manera, la brecha entre el CCL y el tipo de cambio oficial se ubicó en 5,5%, mientras que el diferencial entre el CCL y el MEP se mantuvo por debajo del 4,0%.

En una rueda con un volumen operado cercano a los USD 560 millones, el Banco Central finalizó el viernes con compras por USD 80 millones, acumulando USD 329 millones en agosto y USD 13.656 millones en lo que va del año. En la semana, en un contexto donde el tipo de cambio operó a la baja, el BCRA incrementó su participación compradora sobre el volumen operado, alcanzando un promedio semanal de alrededor del 8% (vs. 4% de la semana anterior).

Los bonos soberanos en dólares finalizaron la semana con una caída promedio del 0,3% el viernes. De esta manera, los Globales en Nueva York retrocedieron en promedio un 1,0% durante la semana, acumulando la segunda semana consecutiva con un balance negativo. Por su parte, ayer, sin referencia local por el feriado nacional, los Globales en Nueva York volvieron a retroceder, esta vez un 0,6% en promedio, llevando el precio promedio por outstanding a USD 78,5. En línea con esta dinámica, el riesgo país acumula una suba de 55 puntos básicos en lo que va del mes y se ubica en 489 puntos básicos.
Por el lado de la deuda soberana en pesos, las curvas cerraron la semana con subas respecto de la semana anterior. La curva a tasa fija avanzó el viernes, manteniéndose empinada, con rendimientos que se ubican entre 2,0% y 2,15% TEM. En tanto, la curva CER también cerró al alza, con el tramo corto continuando su compresión de rendimientos, impulsado por el dato de inflación de julio, que resultó levemente por encima de lo esperado. Por su parte, la tasa de caución volvió a operar al alza el viernes, con la caución a 4 días (próximo día hábil) promediando 24,5% TNA.
Por el lado del equity, en el mercado local el S&P Merval cerró el viernes con una caída del 1,8% en pesos y del 1,2% en dólares. En el balance semanal, el índice retrocedió 4,5% en moneda local y 4,1% medido en dólares, ubicándose en torno a los USD 1.875, su menor nivel desde mediados de mayo. De esta manera, en las últimas dos semanas acumula una caída del 10,7%, tanto en pesos como en dólares. Por su parte, en Nueva York, los ADRs argentinos finalizaron el viernes en terreno negativo y ayer volvieron a mostrar mayoría de caídas, a excepción de YPF (+5,3%), Macro (+1,7%) y Pampa (+0,9%). Entre las principales bajas se destacaron Loma Negra (-0,9%), Supervielle (-0,9%) y BBVA (-0,7%).
En el plano económico, la remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (RIPTE) mostró una fuerte suba en términos reales en junio. Luego de la caída en mayo, el RIPTE subió un 3,6% mensual en junio, quedando por encima de la inflación del 1,9%. En la comparación interanual, los salarios reales cayeron un 2,3% y se ubican un 2,0% por encima del nivel de noviembre de 2023, previo al inicio de la actual gestión.
